Lola Linares la última cantante venezolana, en la memoria del respeto que se debe al canto.


Hugo Álvarez Pifano
Caracas es Arte
lola linares

1.- Algunas consideraciones generales.-

La ópera es por excelencia una forma social de arte que recoge ciertos conceptos de vida que las sociedades acogen en determinadas épocas. En Venezuela la ópera, desde muy antiguo, ha formado parte de nuestras tradiciones culturales y de un estilo de vida que amamos con pasión muchísimos venezolanos. Por desgracia, en estos tiempos que corren la ópera en nuestro país se ha ido apagando lentamente, desdibujando como un cromo de acuarela abandonado a las gotas de lluvia: ante la indiferencia de un público de poca formación para apreciar las bondades del canto lírico, la ausencia de una crítica musical con función orientadora y educativa, y las inconsistentes políticas culturales de un gobierno que, conforme a sus intereses, ha sembrado el país de orquestas sinfónicas, como un lucrativo negocio dolarizado, en favor de unos pocos vivos (decimos dolarizado, porque el Sistema envía a sus orquestas a tocar en Europa, a un costo de millones de dólares, algo parecido a los pilotos de automóviles de fórmula uno, que no hacen brillar al país, a no ser mediante el halago complaciente de palangristas muy bien pagados). Por estas razones, cuando muere un cantante de ópera, este hecho pasa desapercibido, una neblina oscura sella en el silencio la muerte de alguien que hemos seguido en su carrera, que admiramos y como artista amamos. Este es el caso de Lola Linares quien tiene en Venezuela miles de admiradores, ellos no quieren que esto acontezca, por dos razones: Una, porque junto con su marido Primo Casale, lucharon e hicieron grandes esfuerzos para que la ópera se mantuviera siempre viva en Venezuela; la otra porque se preocupó, a través de su función como docente en dejar discípulos, continuadores de la tradición y a ellos también queremos referirnos en esta sede, los consideramos figuras meritorias: son los mejores cantantes de ópera con que cuenta Venezuela en la actualidad.

2.- Lola Linares, las características de una voz importante.

Una de las críticas que se me hizo cuando publiqué mi libro “Cantantes Líricos de Venezuela” fue la de conceptuar a Lola Linares como una mezzosoprano, así lo hice porque siempre escuché el timbre muy oscuro de su voz. En efecto, Lola Linares fue una mezzosoprano de voz potente y oscura, con un registro agudo muy extendido a la voz de soprano. De hecho la mayor parte de los roles que interpretó en los escenarios de ópera, eran propios del repertorio de las sopranos dramáticas y lírico spinto. Ella fue una mezzo capaz de cantar un do extremo a plena voz, pero lo que denotaba su condición de auténtica mezzo era el color inconfundible de su timbre. Cuando Lola Linares cantaba como soprano, lo que hacía muy a menudo, su voz casi siempre lucía más oscura que la mezzo que cantaba con ella. En la historia de la ópera han existido muchas cantantes que han sido clasificadas como soprano-contralto, porque podían cantar papeles de ambas cuerdas. Este es precisamente el caso que nos ocupa.

3.- Formación académica.

Lola Linares realizó sus estudios de música y de piano en el Conservatorio de Bélgica, en Bruselas. Posteriormente, en Caracas hizo sus estudios de canto con Carmen Teresa Arévalo de Hurtado y de ópera con Primo Casale. Su debut como cantante tuvo lugar con la Orquesta de Cámara de la Universidad Central de Venezuela en la Sala de Lectura de la Biblioteca Nacional, después  se presentó nuevamente en el Ateneo de Caracas. Sus más importantes actuaciones en conciertos fueron, su presentación como solista en el estreno en Venezuela de la Cantata Alexander Nevsky de Sergio Prokofiev y en el Concierto Homenaje a Claude Debussy, con la Orquesta Sinfónica Venezuela.

4.- Repertorio.

Tuvo una presencia permanente en las temporadas de ópera de Caracas que tuvieron lugar en el Teatro Municipal, donde interpretó el papel protagónico en Tosca de G. Puccini, Leonora en El Trovador de G. Verdi, Santuzza en Cavallería Rusticana de P. Mascagni, Elisetta en Il Matrimonio Segreto de D. Cimarrosa, Poppea en L’Incoronazione di Poppea de C. Monteverde.

Ha sido una de las cantantes venezolanas que con mayor asiduidad, en la década de los cincuenta, ofreció conciertos de música de ópera en la provincia venezolana. En efecto, tuvo presentaciones en Maracaibo, bajo los auspicios de la Sociedad Zuliana de Conciertos. En el Teatro Bellas Artes de Maracay, en el Teatro Municipal de Valencia, en el Teatro Juárez de Barquisimeto, en el Auditorio de la Casa del Maestro en San Felipe, en Ciudad Bolívar, Tucupita y muchas más ciudades del interior.

Sus conciertos eran usualmente un viaje completo y maravilloso a través de la música vocal o sí no, veamos el programa del 14 de diciembre de 1958, en la Biblioteca Nacional, con una orquesta de cuerdas dirigida por Primo Casale. Primera parte: Piangerò de Giulio Cesare de G. F. Haendel; Caldo Sangue de la ópera Sedecia de A. Scarlatti; Cuatro Canciones de Gabriel Faurè: Les Berceaux, Les Adieux, Après un reve y Les Roses d’Ispahan; Adieu notre petite table, aria de Manon de J. Massenet; In quelle trine morbide aria de Manon Lescaut de G. Puccini. Segunda Parte: Estreno mundial de Tríptico de Ángel Sauce, Las campanas, La luz y Complemento; y, Tres Canciones de Ildebrando Pizzetti, Donna lombarda, La prigioniera y La pesca dell’anello.

Participó en el estreno de Provincianas, ópera costumbrista, con música de Nelly Mele Lara y textos de Manolo del Valle. Se trata de una obra que recoge, en forma de estampas, aspectos de la vida de los pueblos que configuran la región de Barlovento. Junto con Lola Linares- quien represento el papel de Ricarda Tovar, la dueña de una vega cacaotera donde se desarrolla la trama- actuó un elenco de cantantes venezolanos: Ramón Iriarte, en el rol de Presentación Reyes, un rico comprador de cacao, quien hace ostentación de su dinero y su poder; Reyna Calanche, en el papel de Barbarita, una bella barloventeña de quien Juan González se ha enamorado; y, Manuel Pérez, como Juan González, joven capataz de la vega cacaotera.

5.-  Discípulos de Lola Linares.

En ocasión del montaje de la ópera Bolívar de Darius Milhaud, expresé algunos conceptos sobre la soprano Mariana Ortiz, la discípula más importante de Lola Linares, hoy a distancia de algunos años de esta producción, la más grandiosa  ópera alguna jamás montada en Venezuela, me sea consentido repetir la reseña que hice de esta gran cantante venezolana: “La gran triunfadora, que se manifestó como una verdadera revelación fue Mariana Ortiz, una soprano lírica de impactante presencia escénica, poseedora de una bellísima voz, muy bien colocada, la cual hace correr con extrema facilidad por todo el teatro. Hace gala de un timbre luminoso y puro, asimismo, sus agudos son firmes y nítidos, casi exentos de “vibrato.” Su registro medio es sonoro y timbrado, no tanto así su registro grave. Cuando ataca los pasajes de agilidad suele hacerlo con admirable limpieza, pues posee un efectivo dominio del canto de coloratura.
Su personaje de Manuela lo encara con cierta imponencia y majestad, lo lleva por el escenario con prestancia, soltura y encanto, a veces da la impresión de ser una actriz de mucha experiencia, cuando en realidad es una de las cantantes más jóvenes de Venezuela.

ortiz mariana
Lo mejor de su canto se aprecia en los adagios y frases extendidas, como en las dos Arias de Manuela: “Piedad Virgen del Socorro” y “Si no lo vuelvo a ver” además, la Berceuse. En ellas capta el momento cargado de encanto, para dejar las frases flotando como suspendidas levemente sobre el aire, en un efecto simple, pero cuajado de imponente belleza.
En los dos bellísimos dúos de Bolívar y Manuela, imprime a su registro medio un aliento cálido y no exento de provocación, con un uso discreto del “vibrato” para dar el encanto y la intimidad amorosa que reclama ese instante.
Mariana Ortiz llegó a esta producción después que la cantante Magali Léger, traída de Francia para desempeñar el papel de Manuela, se retiró del elenco original, a pocos días de la première de la obra, simple y llanamente porque no pudo lidiar con el personaje. En efecto, Manuela es un papel muy difícil, por su tesitura, por su extenuante desempeño y por las condiciones vocales que demanda su interpretación. Mariana Ortiz pudo interpretarlo en corto tiempo, por su musicalidad e inteligencia, por su manejo del francés –es una cantante educada en Bélgica, con dominio de la lengua francesa– pero sobre todo, por sus condiciones vocales excepcionales como hemos señalado en precedencia. Con este brillante trabajo, realizado en el momento en que se necesitaba la presencia de una soprano valiente y con deseos de triunfar, Mariana Ortiz ha demostrado que es en la actualidad si no la mejor, la voz más importante de Venezuela y como tal deberá ser considerada en las próximas décadas”.

 

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s